Anonimato: Innovación, en Boga o Demodé


Sin lugar a dudas el año 2,013 es y será conocido como el año de las filtraciones de Edward Snowden un año cuya mayor consecuencia lógica fue la apreciación de la privacidad por parte del usuario como un activo intangible de alto grado de apreciación, además el nacimiento y la popularización de alternativas enfocadas al anonimato, tales como TOR o la DeepWeb. De por si el anonimato en la red de redes no es algo nuevo, sin embargo desde el 2,013 ha cobrado mucho auge dentro de una cantidad considerable de usuarios, precisamente los usuarios catalogados como teens.

Según Chris Poole, fundador de 4chan, «el anonimato facilita diálogos honestos, crea un campo neutral para que las ideas sean escuchadas y permite la creatividad como ningún otro sistema». En este contexto, y si analizamos el panorama actual de las redes sociales, Facebook, Google+, Linkedin y hasta Twitter. Podemos observar que uno de los objetivos primordiales de dichas redes sociales es, convertirse en proveedores de la identidad de los usuarios. En un sistema centralizado y controlado por una organización empresarial. Dicho de otro modo, las redes sociales tal y como las conocemos hoy por hoy nos privan de un elemento importante «la verdadera libertad de expresión» o sea ser uno mismo sin importar lo que digan o piensen los demás, sin el temor a opinar sobre un tema en especifico independientemente si es por cuestiones positivas o negativas.

¿Innovación?

Tal y como dije líneas arriba, el anonimato en Internet no es un tema nuevo. Sin embargo, la combinación del anonimato con lo efímero es un nuevo terreno que emprendedores, inversores y periodistas están intentando entender para poder aprovechar las oportunidades que presenta. Aplicaciones como Snapchat, Secret, Whisper, Rumr, Unseen, Ping (la más reciente) o incluso Telegram, que ofrecen servicios de comunicación y mensajería que permiten a los usuarios intercambiar mensajes anónimos y que se autodestruyen al cabo de un periodo de tiempo determinado. Según Poole, «snapchat y demás han cambiado el juego. Su éxito ha demostrado que existe demanda de productos que incorporan el anonimato y lo efímero, para reconocer posteriormente que estos servicios que parecen utópicos tienen sus problemas aunque proporcionan una representación precisa de lo que somos: imperfectos, con fallos».

¿En boga o demodé?

Claro que sí, el anonimato está de moda o de boca en boca, pese a las restricciones y detractores que tienen las plataformas enfocadas al tema en mención. Chris Poole dice «el anonimato nos hace ser lo que somos: imperfectos, con fallos». Probablemente Poole no se equivoca en todo pero cabe destacar que las plataformas disponibles no facilitan los diálogos honestos, no crean un campo neutral para que las ideas sean escuchadas y no permiten la creatividad como ningún otro sistema y que ofrecen un anonimato utópico gracias a la mezcla con lo efímero, sin embargo el anonimato está en la punta de iceberg, aún falta mucho para que se reinvente la identidad de las personas en la era digital.

Para terminar, Chris Poole cree que todos tenemos diferentes ángulos en nuestras vidas, somos padres, amigos, músicos, programadores, poetas ... por lo tanto hay personas que nos ven desde diferentes perspectivas, la identidad es algo más complejo de lo que las redes sociales nos quieren hacer creer, todos tenemos identidades múltiples, es parte de ser humanos ser multifacéticos.

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