Procrastinador no es sinónimo de holgazán o estúpido

 
El error del estudioso es creer que el procrastinador es un holgazán o un estúpido. —Williams Melgar—
Una más de mis frases aún no celebres.

Efectivamente la imagen más evidente para representar la figura de la procrastinación es la del individuo delante de una hoja en blanco. Comenzar a crear un escrito, un dibujo, un plano, etc. y no saber por dónde empezar, o peor aún, empezar a crear y borrar acto seguido para reiniciar la tarea con otra idea supuestamente mejor, o concentrarse en unos eternos preparativos con la creencia de que dichos preparativos son esenciales para la culminación de la tarea en si… .

Haciendo un poco de memoria, la procrastinación es una conducta de evitar o posponer, una forma de eludir momentos que resultan incómodos o sencillamente poco placenteros, recurriendo al auto-engaño. En este contexto, es muy fácil calificar al procrastinador de holgazán o directamente de estúpido. Pero a menudo las cosas no son lo que parecen. En ciertas ocasiones se postergan tareas porque, al empezar a afrontarlas, se llega rápidamente a una situación de bloqueo mental aparentemente insuperable. Y aquí volvemos de nuevo a recurrir a la estampa del creador inmóvil y frustrado frente a su "papel en blanco". Lo que sucede es que las mentes que tienen muy desarrollada la creatividad pueden caer víctimas de ella y acabar en una suerte de "infierno improductivo". Al tener ante sí tantas opciones e ideas, todas ellas buenas, la indecisión se apodera de la mente y se llega finalmente a una situación de bloqueo. La inteligencia creadora ha tomado el control y ha derrotado a la ejecutiva. Cuando se llega a ese punto, se opta por abandonar la tarea temporalmente. Salir a tomar un paseo, dedicarse a otras cosas, etc. puede ser una buena idea para intentar recargar algo de frescura y fuerza de voluntad para volver a encarar el problema creativo. Sin embargo, se corre el riesgo de que la tarea entre en la espiral descendente de la procrastinación (que, termina en el abandono definitivo de la misma y por consiguiente en el fracaso total).
Lo anterior es la historia de muchas personas en el mundo, que a grandes rasgos son calificados por estúpidas o también holgazanes por no enfocar sus esfuerzo en una tarea especifica. Los calificadores de adjetivos negativos ciertamente lanzan sin darse cuenta que existe una diferencia entre los individuos que no saben cómo empezar una tarea porque no tienen la capacidad o conocimientos suficientes para ello y los que están concibiendo una infinidad de ideas que compiten entre sí dentro del cerebro para realizar dicha tarea. La diferencia entre el estudioso, el nerd y el procrastinador (no holgazán o estúpido) es que los primeros pueden concluir una tarea sin demasiados problemas y obtener una calificación razonablemente buena, pero difícilmente brillante, no obstante, los demás quizá lleguen a concluir una tarea pero de una manera brillante y creativa.

Para concluir, un procrastinador debe de superar el conflicto entre la inteligencia que maximiza las posibilidades y su conexión con la realidad mediante la inteligencia ejecutiva para evitar adjetivos contrarios a su situación.

Fuente | Procrastinación.org

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