En los negocios, perfeccionista = improductivo

Hasta hoy en día he escuchado a catorce personas que se autodenominan como «perfeccionistas», cabalmente como un rasgo de personalidad positiva para ser recompensadas o exaltadas. A mi parecer, una persona que se autodenomina «perfeccionista» como un adjetivo apremiante para realizar determinada actividad es un indicador muy preciso para determinar su contratación, asesoría u otra actividad dentro del ámbito laboral. A grandes rasgos y según algunos autores, los problemas más comunes asociados con ser «perfeccionista» son los siguientes: dedican más tiempo del necesario en una actividad, aplazan y esperan por el momento ideal y se pierden lo grande centrándose en las cosas pequeñas, esto en los negocios, es sin duda, sinónimo de improductividad; por ejemplo, un vendedor que siempre espera por el momento perfecto para hacer una venta. Mientras tanto, siempre se le acaba escapando. Un dueño de una empresa no quiere un vendedor que «espera el momento perfecto» quiere un vendedor que piense que «el momento perfecto es AHORA».

Uno de los aspectos negativos del perfeccionista y que rara vez es efecto de análisis es que no puede relajarse hasta que lo que haga sea perfecto, o mejor dicho, se esfuerza por la perfección en todo lo que hace, lo que requiere nada menos que la perfección de sí mismo en todo momento. Dicho esto, el perfeccionista también puede albergar dudas paralizantes sobre sus habilidades, que pueden conducir a un montón de tareas repetitivas e infructuosas, y una reacción exagerada y extrema a los errores. Además, otros aspectos negativos del perfeccionista dentro del entorno laboral pueden ser la procrastinación, miedo al fracaso, pensamiento polarizado, —todo o nada—, perfeccionismo paralizante y adicción al trabajo.

Quizá, en determinado momento el perfeccionismo puede llegar a ser una característica plausible y emblemática al realizar una tarea establecida, asimismo, «puede encauzar hacia el buen éxito y proporcionar motivación para perseverar ante el desaliento y los obstáculos»; sin embargo, en el presente la productividad es un factor que determina el éxito o el fracaso en los negocios, de hecho, la productividad está en boga y es un factor que las organizaciones de cualquier ámbito esperan de sus colaboradores y aún más las organizaciones enfocadas a la tecnología y manufactura.

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