Emprender sin Internet


Emprender es más que un verbo transitivo. Emprender es la unificación de muchos verbos: soñar, crear, imaginar, planificar, organizar, dirigir, controlar, transformar, plasmar, desarrollar… En los negocios, emprender puede ser definido de muchas maneras, también puede significar muchas cosas: un cambio trascendental, un estilo de vida, un pasatiempo, una fuente de ingresos, etc. Acerca de emprender se ha escrito mucho, no hace falta decir más, basta con observar lo que sucede en las factorías de Internet. Y hablando de Internet, más que una red compleja de redes para conectar a las personas, es uno de los mayores hitos y logros de la humanidad. La ciencia se ha beneficiado de las bondades de Internet, gracias a ello la innovación no para de crecer. Emprender e Internet son palabras que no distan de entrelazarse en conversaciones cotidianas entre dos o más personas que sueñan con un futuro más grácil y financieramente independiente. Gracias a Internet emprender un negocio ya no es una tarea «compleja». La red de redes proporciona un escenario «menos riesgoso» para el emprendedor. No existe una fórmula mágica para emprender y tener éxito en Internet, un plan de negocios siempre es una ventaja competitiva. A pesar del crecimiento exponencial que ha tenido la red de redes en la última década todavía es un terreno poco explorado, dado que cada día nacen nuevos emprendimientos con modelos de negocio sumamente interesante y proclive a la tropicalización.

Lo anterior conlleva a sopesar la idea de que Internet es como el nuevo sueño americano: un lugar de bonanza. Pero, ¿esto significa que emprender fuera de Internet implica fracasar? Esta pregunta se formuló en mi mente hace un poco más de tres meses cuando fui con mi padre a comprar empaques para la puerta de mi vehículo. La empresa que comercializa los empaques está próxima al mercado la Terminal de la zona 4 de la ciudad de Guatemala. Recuerdo que la plaza, precio, producto, promoción, evidencia física e imagen corporativa de la empresa no era la mejor, pero los clientes abundaban, las ventas aumentaban a cada instante y la caja no dejaba de hacer kichink; como dijo una ponente en un seminario de emprendimiento: «lo importante para una empresa es que caja no deje de hacer kichink».

Lo anterior me llevo a pensar que para tener éxito en los negocios no es necesario un producto innovador e incluso Internet. La pequeña empresa es un ejemplo vivido: vende empaques de hule y la única publicidad que utiliza es la no pagada. 
La red de redes puede ser el complemento perfecto para captar o retener clientes, pero no siempre determina el éxito o el fracaso de una compañía.

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